domingo 15 de noviembre de 2009
miércoles 28 de octubre de 2009
Políticos

Discutiría con Sócrates
quién de los dos soy yo,
el que piensa
o el que habla...
Pero denoto cierta manipulación en mi pensamiento,
denostado por cultura y tiempo,
religión y ocio,
estupidez y altanería.
Así,
llego a no fiarme del pensamiento
por etéreo y erróneo,
y concluyo
como una comida cerca del perineo,
que suelo cagar pensamientos
y responder de mis palabras...
Por tanto, en práctica,
dejaré la mayéutica para las parteras expertas
de la política vil,
aferrándome mejor
a las palabras,
que de esas,
seguro tendré juicio y escrito.
Mejor discutir las frases,
limpiarse
(el pensamiento marrón-diluido)
uno mismo,
gasta demasiado papel.
No es bueno para Gaya.
Concluyo en espasmos
que prefiero ser ecologista,
pensar menos
y
de mis respuestas
discutir más.
quién de los dos soy yo,
el que piensa
o el que habla...
Pero denoto cierta manipulación en mi pensamiento,
denostado por cultura y tiempo,
religión y ocio,
estupidez y altanería.
Así,
llego a no fiarme del pensamiento
por etéreo y erróneo,
y concluyo
como una comida cerca del perineo,
que suelo cagar pensamientos
y responder de mis palabras...
Por tanto, en práctica,
dejaré la mayéutica para las parteras expertas
de la política vil,
aferrándome mejor
a las palabras,
que de esas,
seguro tendré juicio y escrito.
Mejor discutir las frases,
limpiarse
(el pensamiento marrón-diluido)
uno mismo,
gasta demasiado papel.
No es bueno para Gaya.
Concluyo en espasmos
que prefiero ser ecologista,
pensar menos
y
de mis respuestas
discutir más.
miércoles 23 de septiembre de 2009
Tiempo

Mi alma tiene
inmunidad diplomática,
se cuelga
del extremo izquierdo
de la luna menguante
introduce sus pies
en el malva del mediterraneo
y escucha la radio
intentando definir
la línea del firmamento
cuando los barcos acuden
a atracar a buen puerto.
Nada diferente consigue
con el paso del tiempo
Nada nuevo bajo el sol,
nada nuevo.
Y si a estilete
pudiera batirse
al alba
con el sol naciente
sin que el grosor de la luna
acabara escupiendo
su mano asida,
recogería de su afrenta,
justa perdedora del duelo,
el guante que iguala
cajón y arena.
la línea del firmamento
cuando los barcos acuden
a atracar a buen puerto.
Nada diferente consigue
con el paso del tiempo
Nada nuevo bajo el sol,
nada nuevo.
Y si a estilete
pudiera batirse
al alba
con el sol naciente
sin que el grosor de la luna
acabara escupiendo
su mano asida,
recogería de su afrenta,
justa perdedora del duelo,
el guante que iguala
cajón y arena.
viernes 18 de septiembre de 2009
Distinto
Cansado ya de la gente especial
bravucona de la norma
presa del Mercadona
y del centro comercial.
Idiotas de lo diferente
tan punibles desgarrados
donde sus madres, en mayo,
llorarán su imbecilidad.
Como "perra fecunda"(1)
equivocan sus ladridos
mordiendo a sus cachorros
con la idea de seguridad.
(1).- Sal 128(127) 3. No es errata, es una desvirtualización consciente.
domingo 6 de septiembre de 2009
viernes 4 de septiembre de 2009
martes 1 de septiembre de 2009
Sin saberlo

Los recuerdos que un abrazo
vespertino achuchaban,
presionaban mi cabeza y
salían a borbotones
por las comisuras de mis ojos
mientras el presente,
cálido y cristalino,
amasaba el pasado
para suavizar el rudo paso
de la realidad.
Ver los abrazos que no me llegan
los gritos que no tengo
los ojos que no miran
logran que una voz
rompa los esquemas sociales
como solución discontinua
de un proceso eterno
asociado a la estupidez.
presionaban mi cabeza y
salían a borbotones
por las comisuras de mis ojos
mientras el presente,
cálido y cristalino,
amasaba el pasado
para suavizar el rudo paso
de la realidad.
Ver los abrazos que no me llegan
los gritos que no tengo
los ojos que no miran
logran que una voz
rompa los esquemas sociales
como solución discontinua
de un proceso eterno
asociado a la estupidez.
miércoles 26 de agosto de 2009
Hotel Cortijo Paraiso 4*
viernes 21 de agosto de 2009
Dónde
martes 18 de agosto de 2009
Silencio

Los árboles que dormían
eternamente junto al río
despertaron las orillas
con el roce de las raíces
más valientes.
Diluía por el centro
el río, como en una acuarela,
el dibujo eternamente cambiante
de los cantos coloreados.
Allí
el ruido me hacía recordar
el silencio de la naturaleza en la urbe
y de lágrimas, ahora sí, fáciles
como el dedo de Ernesto
en Sierra Maestra
regaba el dominio de los grillos
mientras miraba
un chubasco de estrellas.
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