lunes, 8 de julio de 2013

Camino de Gabarderal




 La verdad es que a una semana vista del viaje a las fiestas de Gabarderal en Navarra, jode bastante que te hurten la cartera y te quedes sin documentación, pero bueno, al fin y al cabo soy nacido en la piel de toro con lo que la única cosa severa que me puede pasar es pagar una multa de unos 7€ creo, hasta que demuestre por qué no llevo la documentación encima. Uno va a comisaría, lo denuncia y le dan una copia con un sellito diciendo que le han robao.

Carretera Málaga-Gabarderal.

Cruce hacia Soria en kilómetro 680 aproximadamente.

Control de alcoholemia de la guardia civil.

 Nos paran en una isleta en mitad de un cruce donde se incorporan coches a izquierda y derecha. Yo conduzco el coche de mi amiga Bea.

-Buenas tardes. Esto es un control de alcoholemia. ¿Ha bebido usted?
-No.
-Sople por este extremo y mantenga el aire hasta que suene un pitido.
-Pfffffffff…. piiiii…
-Cero, no ha bebido usted (un fiera de la lógica). ¿Me permite la documentación del coche?
-Sí, claro. Bea rebusca en la guantera y me la da.
-¿Su carnet de conducir, por favor?

  Vaya. Era todo demasiado fácil  Yo confiaba en que no hiciera esa pregunta, pero se le veía aburridillo al hombre y decidió entretenerse con el de acento andalú.

-Pues va a ser que no, tengo la copia de la denuncia por robo en la comisaría de Málaga, me robaron la cartera hace una semana y aún no he renovado los documentos.

  Tuvo dos cambios de cara. El primero porque parecía que le estaba dando papel higiénico lleno de mierda de cabra. El segundo fue agarrándose la gorra porque su compañero había parado a otro vehículo y casi se lo lleva por delante al pararse en la glorieta.
  Repuesto del susto, me indica que espere un momento que va a revisar la documentación.
  Cruza la carretera y se mete en un furgón mientras nosotros esperábamos tranquilamente en el coche.

  Mientras tanto el coche que había aparcado delante nuestra no encontraba la posición correcta para parar el coche. Si se echaba para adelante ya le habían pitado dos que se incorporaban y si echaba hacia atrás, metía el culo en mitad de la carretera por la que venía. No exagero si digo que los diez minutos maniobrando pasaron. El verde de la guardia civil tornaba ya morado y el cejo se le empezaba a unir con la nariz mientras no paraba de darle indicaciones a un supuesto conductor que pasaba olímpicamente de ellas.

Toc, toc… nos golpea el del furgón que ya está de vuelta.

-Caballero, ¿está seguro de que tiene el carnet de conducir?

A Bea se le descompuso la cara y yo me quedo a cuadros.

-(Te lo juro por Snoopy, pensé). Pues, ¿si le digo que se lo prometo vale?
-No, un momento… Cara de poker del guardia civil y pá la furgo again.

  A los cinco minutos, vuelve a salir y viene hacia nosotros. El hombre del coche que estaba delante, una vez que había conseguido enderezar el coche en la isleta, dio marcha atrás lentamente. Nosotros no nos dimos cuenta, pero el guardia sí y empezó a darle alaridos al conductor para que frenara. -¡Frena subnormal!, ¿serás jilipollas? ¡No nos dio por un pelo!
El cabreo del civil era monumental y a nosotros nos dio por reírnos del coche de enfrente y de la situación. Afortunadamente, el civil, se volvió hacia nosotros y de camino a nuestro coche nos hizo una mueca de complicidad por lo pella del otro conductor.

-Mira (se hace el silencio), que tengo jodío el ordenador y no puedo comprobar la denuncia. ¿Te importa que conduzca ella para que no te vuelva a pasar? Hay otro control más adelante.
-¡Sin problemas!

  Nos cambiamos de asiento, nos despedimos de la guardia civil y continuamos rumbo a las fiestas.

-Oye Bea, ¿te han pedido la documentación?
-Nop.
-No estás borracha ¿verdad?

.........





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